Productores y cocineros contándose anécdotas de cocina, compartiendo recetas y números telefónicos para mantener el contacto, para que los productos lleguen velozmente de la huerta a la mesa.
Líderes de movimientos y emprendedores sentados en la misma mesa en búsqueda de soluciones para mejorar la sostenibilidad de productos y trabajo digno.
Docentes y jefes de cocina; gastrónomas y empresarias, cocineros vanguardistas e investigadores gastronómicos…
Estas son algunas de las escenas que se crearon en “Reflexiones desde la cocina”.

El pasado 27 de septiembre, más de 60 actores de la cadena alimentaria se reunieron para exponer sus opiniones y plantear objetivos. Con gran participación de jóvenes emprendedores e idealistas, el ambiente fue fresco y fructífero. Incluso en los temas más complejos, los participantes llegaron fácilmente a acuerdos, ya que todos buscan hacer crecer el movimiento gastronómico en Bolivia, de manera sustentable y saludable.

Ante la pregunta de cuál es el valor diferencial de la cocina boliviana, el reconocimiento a la diversidad fue lo más importante . La peculiar sazón, el reconocimiento de la identidad, la rica biodiversidad boliviana, la riqueza de los productos regionales y la revalorización fueron los conceptos que unieron el pensamiento de todos.

Todos deberíamos saber cocinar para comer mejor

¿Han tenido avances las cocinas bolivianas y la alimentación? ¡Claro que sí! Principalmente en el avance en la profesionalización, la creación de más y mejores escuelas gastronómicas y el aumento en el acceso a mayor oferta. También se destacó la creación de espacios de diálogo.

Queda por mejorar el servicio y la higiene en la oferta de comida callejera, que es tan importante tanto para mantener la tradición al alcance de todos, como para influir directamente en la salud de la población. Sin embargo, el principal problema a resolver es el de la mala salud provocada por una alimentación deficiente.

Los expositores no se quedaron en el reconocimiento de problemas, sino que platearon objetivos a ser alcanzados en un futuro cercano, como la estandarización de recetas, trabajar para tener un registro más amplio. Mayor involucramiento en la educación, incidir de una manera más eficaz en los hábitos alimentarios de la población. Uno de los temas que más alarma y urge ser tratado es la lucha contra la comida rápida en una sociedad que produce (pero poco consume) ingredientes de alta calidad y donde los índices de malnutrición y sobrepeso están en alza.

¿Qué queda por delante? El seguimiento, el constante recordatorio que cada uno de los actores de la cadena alimentaria desea el crecimiento sostenible de la gastronomía y la alimentación saludable al alcance de todos los bolsillos.

¡Gracias!

Gracias a los cocineros que dejaron en pausa sus cocinas, a los productores que viajaron, a los líderes, investigadores y emprendedores que se trasladaron desde La Paz, Cochabamba, Santa Cruz, Oruro, Sucre y Tarija para poder concentrar las ideas y sueños de las cocinas bolivianas.


MIGA es el Movimiento de Integración Gastronómico Alimentario que busca revalorizar y rescatar los saberes y sabores de la gastronomía boliviana, promover hábitos de consumo saludables y el uso sostenible de los recursos naturales y generar procesos de desarrollo económico, social, cultural y ambiental desde las cocinas regionales bolivianas.

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